sábado, 30 de enero de 2010

LA CUMBIA...













Desde muchos años antes de la conquista, existía en el Sur del Departamento del Magdalena, Bolívar y Cesar un conglomerado de pequeños caseríos indígenas pertenecientes a la dinastía Pocabuyana. Esos caceríos eran Tamalamecué, hoy Tamalameque, Sompayón o Barbudo hoy El Banco, Guataca hoy Belén, Saloa, Chimichagua a orillas de la ciénaga de la Zapatosa, Inesika (pueblo desaparecido), menchiquejo; Chilloa y Chimí cuyo fuerte estaba a la entrada de San martín de Loba. A esta concentración se le dio el nombre de País de “POCABUY”. Estos indios de diferentes costumbres y temperamentos eran agricultores pacíficos. No así, los Chimilas, que eran quisquillosos, agresivos y bravos. En todos estos pueblos existía una danza ritual fúnebre, religiosa; que se efectuaba cada vez que moría un personaje de la tribu: Un Cacique, una princesa, un brujo, la Cacica, etc. El cadáver, era tenido sobre una pequeña tarima de guadua y para empezar la ceremonia, este era rodeado por un anillo de indios e indias que danzaban a su alrededor llevando las mujeres un mechón encendido en su mano derecha. La rotación era de derecha a izquierda con un rumor y un lamento que reflejaba la tristeza que sentía en la despedida al mas allá de su personaje muerto.

Así fue el origen de la Cumbia, danza única en el mundo se baila en círculo, elevando la mujer un mazo de esperma en su mano derecha y rotando de derecha a izquierda sin regreso, por que este movimiento simboliza el camino de la muerte emprendido por el difunto sin posibilidades de regreso. Las espermas encendidas en las manos de las mujeres se deben a que a través de los siglos, la mujer ha sido la fiel compañera del hombre y cuando el alma del muerto abandona el cuerpo, a su vez, las luces de las espermas se desprenden para alumbrarle el oscuro camino de la muerte.

La Cumbia comienza a consolidarse en El Banco Magdalena, posiblemente a partir de 1680, cuando un pueblo de indios Malibúes, negros libertos procedentes de las minas de Loba, de un número reducido de blancos pobres y mestizos, tienen la necesidad de fusionarse étnica y culturalmente para poder sobrevivir al yugo español. Los instrumentos que hacen parte de la Cumbia son: La Caña de Millo, La Tambora, tambor Macho o llamador y el tambor alegre, Guache y maracas.

Por desgracia nuestros conocimientos sobre la historia de La Cumbia son muy limitados, como ocurre con la práctica musical durante la época precolombina. Y los cronistas y misioneros que escribieron la historia de este extenso centro geográfico lo hicieron de manera general y solo hacen alguna referencia de los instrumentos que utilizaban: Flautillas o cañutillos, percutores con tronco perforado y cuero de venado, caracoles y fotutos; pero sobre sus melodías simples no nos facilitaron ningún indicio. Como y cuando se fusionaron? Es posible que nuestros indios Pocabuyes, Orejones y Chimilas, como una necesidad política y religiosa, desarrollando una aversión primitiva contra el blanco, buscara la compañía solidaria del negro, hermano de melancolía y trabajo. Sin embargo, para el Maestro José Barros, La Cumbia es netamente aborigen sin vínculos negroides como lo aseguraban literatos como Jorge Artel y Manuel Zapata Olivella, entre otros afroamericanos. Defendió su teoría a lo largo de su vida; argumentando que el tambor existía desde antes de la era Precolombina cuando lo utilizaban las tribus para transmitir noticias en la manigua. Además de demostrar que La Cumbia se baila en círculo y no linealmente como bailan y trotan los africanos. Por otra parte si seguimos el mapa suramericano, donde La Cumbia hace parte de la tradición musical, observamos que fueron centros netamente índígenas y hasta ahora no se ha conocido un baile parecido en países africanos.

Mientras otros aires musicales luchan por no fosilizarse y quedar como anacrónicas piezas de museo, como simples recordatorios de nuestras tradiciones y añoranzas perdidas, La Cumbia como fuente inagotable y prodigiosa de los Pocabuyes, como una de las más auténticas tradiciones vernáculas seguirá vistiendo de Frac en el palacio de las taruyas. El proceso evolutivo de La Cumbia ha sido lento a través de los siglos, desde la fase idolátrica del Tupe o Caney aborigen en la montaña de Guataca, en el siglo XVII, hasta el Festival Nacional de la Cumbia. Aquí culmina el complejo mecanismo de su gestación, impulsado por el más exhuberante compositor de música popular en nuestro medio JOSE BARROS.

2 comentarios:

Dragonero dijo...

La fotografía está bonita... Me pareció altamente institucional, o sea mucha carreta y poca Cumbia, un comercial de Cumbia debe ser como una frase musical explosiva de entrada, de Gaita, Clarinete o Acordeón... algo así como la Sampuesana, La Cienaguera, la Estereófonica, la Pollera Colorá... que uno lo escuche y le den ganas de moverse de una... no hay necesidad de hablar. Lo bueno: que por fin el Festival tiene un comercial. A ver si por fin los colombianos nos damos cuenta que la Cumbia es la herencia más valiosa y poderosa que tenemos

Veruschka dijo...

Aceptamos todas las críticas como constructivas y nos alegra conocer tu opinión, pero vemos los comerciales que hemos hecho sobre el festival como algo mas dirigido a un Patrimonio Cultural, y esperamos realizar comerciales fuera de lo convencional - con todo respeto - de lo que acostumbramos a ver sobre otras Ferias y Fiestas Populares.